Masaje del Yoni

Si hablamos del masaje del lingam, cómo no íbamos a hablar del masaje del yoni!, ¿o acaso pensabas que las mujeres no disfrutaban también del sexo tántrico?. En España no se había oído hablar del tantrismo – al menos a gran escala – hasta la irrupción de aquella famosa canción de Las Ketchup Tengo un novio tántrico.

En cualquier caso, mientras en occidente inventábamos los vibradores a finales del siglo XIX para aliviar la histeria de las féminas, en oriente se dedicaban a hacer el masaje del yoni, algo bastante más intimo y natural, que consiste en un masaje de la vagina o yoni que contribuye notablemente a la relajación femenina.

El masaje del yoni es muy estimulante para la mujer, pero también para el hombre, no olvidemos que ellos se excitan especialmente a través del sentido de la vista, y el ver que ella se excita hará que despierten sus instintos reproductivos más primarios.

Pero no nos equivoquemos, el objetivo del masaje del yoni no es el orgasmo femenino, realmente lo que buscamos es relajar a la mujer y proporcionar placer. Lo ideal será que disfrute primero de un baño relajante, y continuación se recueste de espaldas sobre almohadones para que tenga la cabeza elevada.

Debemos crear un ambiente íntimo y relajado, y para ello nada como echar mano de unas velas aromáticas y unos sonidos de la naturaleza como relajante fondo musical. A lo largo del ejercicio será importante tratar de mantener el contacto visual.

Sus genitales deben quedar expuestos, las piernas separadas y ligeramente flexionadas. Lo más cómodo es que el hombre se siente a su lado o entre las piernas. Para que ambos se relajen, lo más recomendable es hacer unos ejercicios de respiración profunda.

Cuando estemos listos, la pareja deberá comenzar dando una masaje a la mujer por las piernas, el estomago, los pechos y la ingle. La idea es ir acercándose a los genitales pero sin precipitación, empleando algún lubricante íntimo o un aceite para masajes.

Al llegar al pubis acariciamos en primer lugar el monte de venus, y a continuación descendemos a la vulva. Allí comenzaremos a masajear lentamente los labios mayores, para luego pasar a los labios menores.

Se trata de una zona delicada, así que iremos con suavidad, primero sujetamos los labios con los dedos indice y pulgar, luego presionamos levemente y vamos deslizando los dedos a todo lo largo. Tras estimular los labios mayores y menores pasaremos al clítoris.

A la hora de acariciar el clítoris nos debemos asegurar que tengamos los dedos bien lubricados. Lo que haremos será un masaje circular, primero en el sentido de las agujas del reloj, y luego al contrario. Podemos presionar levemente con el dedo índice y el pulgar, y acariciar arriba y abajo.

El masaje del yoni también incluye la estimulación interna, para ello debemos introducir el dedo en el yoni o la vagina para realizar movimientos de vaivén a distintiva velocidad y en diferentes ángulos de penetración.

El objetivo final será estimular el punto G, para ello podemos introducir el dedo anular mientras el indice estimula el clítoris, o bien mientras una mano estimula el clítoris, con los dedos corazón y anular de la otra estimulamos el punto G. Si andas un poco perdido, te recomiendo que leas el artículo Cómo encontrar el Punto G de tu pareja.

No sería raro que durante el masaje del yoni la mujer experimentará uno o varios orgasmos. A diferencia del hombre esto no parece ser un inconveniente, y no evita que podamos seguir con el masaje, eso si, haciendo una pausa tras cada orgasmo con idea de que ella vuelva a recuperar la calma por medio de ejercicios de respiración.

Pues ahí queda eso, personalmente me parece un forma estupenda de intimar con nuestra pareja. No he querido darle un toque esotérico ni místico porque no creo que sea necesario, bastantes paparruchas nos venden ya algunos gurus del sexo 😉

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