Qué es el preservativo femenino

Femidom el preservativo femenino

El preservativo femenino, aunque menos conocido y usado que condón masculino, es también un método anticonceptivo eficaz y por supuesto se vende en las farmacias sin necesidad de receta. A diferencia el preservativo masculino, el femenino no se ajusta sino que se adhiere a las paredes de la vagina, pudiendo llevarlo puesto durante unas ocho horas.

Básicamente es una funda transparente de nitrilo o poliuretano con forma de cilindro, en cada extremo tiene un anillo flexible, uno en el interior que permite la colocación dentro de la vagina y otro de un diámetro más grande que permanecerá en el exterior de la vagina cubriendo los genitales externos de la mujer y evitando que éste se escurra al interior.

Posee una textura es similar al preservativo para hombres y usado correctamente ofrece igual seguridad y protección frente a los embarazos no deseados, la infección por el VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual. Además los materiales en que se fabrican son aún más resistentes que el látex empleado para el preservativo masculino.

Ventajas e inconvenientes del preservativo femenino

Ya hemos mencionado algunas de las ventajas del preservativo femenino, como son: mayor resistencia y protección frente a determinadas infecciones. Pero además se trata de un producto que no huele y viene previamente lubricado. Y por si todo esto fuera poco, no hace falta siquiera esperar al momento de mantener relaciones sexuales, ni a que el hombre tenga una erección, ya que una lo puede llevar puesto hasta ocho horas y sin necesidad de retirarlo inmediatamente después de la eyaculación. También es una buena alternativa para las personas que alérgicas al látex.

Entre las desventajas tenemos: que son más caros, entre otras cosas porque se usan menos, y que son un poco antiestéticos, es decir, el hecho de cubrir los labios y el clítoris que en principio es una ventaja, en la práctica para algunas es una desventaja ya que no queda muy atractivo.

Cómo se utiliza el preservativo femenino

Aunque corra el mito de que es complicado, como todo requiere de un poquito de práctica, realmente la colocación es similar a la del diafragma o un tampón.

  1. Colocar preservativo femeninoAbrirmos el envoltorio cuidadosamente para no dañarlo
  2. El anillo de la parte cerrada del preservativo sirve de guía para colocarlo en el fondo de la vagina mientras que el otro extremo termina en un aro más grande que queda fuera de la vagina cubriendo los genitales externos de la mujer. El preservativo femenino se comercializa lubricado. Si se requiere una lubricación adicional, hay que poner el lubricante en el interior.
  3. Sostener el preservativo con el anillo externo colgado hacia abajo. Coger el anillo de la parte cerrada del preservativo (interno) y apretarlo entre los dedos pulgar e índice o corazón de forma que quede largo y estrecho.
  4. Elegir una posición cómoda para la colocación del preservativo. Puede ser de pie con el otro pie encima de una silla; sentada con las rodillas separadas, agachada o acostada.
  5. Introducir el aro interno en la vagina.Colocar el preservativo femenino
  6. Empujar el aro interno (metiendo el dedo índice en el condón) lo más profundamente posible de forma que quede en el fondo.
  7. El anillo exterior debe cubrir los genitales externos de la mujer.
  8. Guiar el pene con la mano hacia el centro del preservativo femenino evitando que se introduzca entre la pared de la vagina y la parte exterior del preservativo.
  9. El preservativo femenino no necesita retirarse inmediatamente después de la eyaculación. Una vez terminada la relación y retirado el pene, quitar el preservativo apretando el anillo externo, retorciéndolo para mantener el semen en el interior del preservativo. Tirar hacia fuera delicadamente.
  10. Después de usarlo hay que tirarlo a la basura, no al WC.
  11. Usar uno nuevo cada vez que se mantenga una relación sexual.

Como ves el preservativo femenino es una buena alternativa frente al preservativo para hombre, además ofrece a la mujer la posibilidad de elegir libremente el uso de un método de protección frente al VIH y otras ETS a la hora de mantener relaciones sexuales con penetración.

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