San Fernando Valley, el valle del porno

Shrek BDSM

Los Angeles en California es una de las ciudades más importantes del mundo y una de las más pobladas de Estados Unidos, como seguramente sabes allí está Hollywood, la meca del cine occidental, de donde salen cada año multitud de películas que barren en los cines a las películas de medio mundo, pero lo que quizás no sabías es que a poco más de 20 km también está la meca del cine porno.

San Fernando Valley o Valle de San Fernando vio aparecer las primeras productoras de cine para adultos allá por los años 70, entonces no era tan fácil ponerse a rodar películas de este tipo, aún estaba reciente la censura, y aunque ya no se empleaba el código Hays se fueron creando su propio código de conducta para evitar problemas con la justicia.

Durante todos estos años han compartido barrio con algunas de las empresas más importantes dedicadas al mundo de la música, el cine y la televisión; como por ejemplo The Walt Disney Company y Warner Bros.

Con mayor o menor recelo estas compañías orientadas a todos los públicos han visto crecer a la industria pornográfica, hasta convertirse en el mega negocio multimillonario que es hoy, y aunque anda de capa caída a causa de la crisis, aún siguen facturando miles de millones de dolares en todo el mundo y la inmensa mayoría de películas producidas en Estados Unidos salen de San Fernando Valley.

Esta región, situada al norte de los Angeles, dado el crecimiento exponencial experimentado en cuanto al número de empresas dedicadas al porno, se la conoce también por motes como “Porn Valley”, “San Pornando Valley” o “Silicone Valley”, haciendo un guiño al famoso Silicon Valley dedicado a las nuevas tecnologías.

La crisis y el alza del porno amateur

Es complicado decir unas cifras que realmente engloben a toda la industria del porno, pero se sabe que se están haciendo menos películas porque se venden menos películas, esto de ningún modo quiere decir que la gente consume menos porno, ni que con la crisis somos más castos, sino más cautos a la hora de gastar.

¿Para qué me voy a ir a alquilar o comprar una película a una tienda si a través de Internet me puedo pagar un show en directo o ver la última película de mi actor/actriz porno favorito por mucho menos?

Es obvio, pero a las grandes empresas les cuesta más adaptarse a los cambios en el mercado, el ser humano es un animal de costumbres y en cuanto se las cambian se desorienta y se irrita. Así vemos como en España no paran de protestar las discográficas, aunque cada vez menos… o tonterías como las amenazas del viejo Rupert Murdoch de sacar sus medios de comunicación de Google.

Un viejo refrán dice: “si no puedes con ellos, únete a ellos”, para qué luchar contra corriente, lo que tienen que hacer es fijarse en cómo el porno amateur ha subido como la espuma en los últimos años. Es nuevo, es diferente, es más barato y más variado, cualquiera con una cámara y conexión a Internet lo puede hacer, cobrando o por mero placer exhibicionista.

El porno fue en su momento el impulsor del comercio a través de Internet, y sin duda va a ser uno de los sectores más importantes en el futuro, pero va a tener que reciclarse. Mucha gente no se ve reflejada en las películas de chicas operadas y hombres hormonados, encuentran mucho más cercano, divertido y estimulante el porno creado por gente normal. De hecho sigue vigente para muchos el porno de los 70 y los 80.

Tampoco tienen sentido los largometrajes, ¿quién ve una de esas superproducciones de cabo a rabo?, sin doble sentido, me refiero desde el principio hasta el final 😉 Quizás tenían más sentido cuando se proyectaban en salas de cine y para justificar el precio de la entrada, sin embargo ahora la mayoría lo que demanda son 5, 10 o 15 minutos.

En fin, afortunadamente el abaratamiento de tecnologías y el aumento de ancho de banda han permitido que el porno amateur suba como la espuma, abriéndose un hueco dentro del mercado, y claro está a las grandes productoras esto no les gusta y hacen lo típico: culpar a Internet, cuando durante una década Internet les ha dado cientos de millones de dolares…

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