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Juguetes eróticos Made in China

Para nadie debería ser una sorpresa que muchos fabricantes de juguetes eróticos confían el proceso de fabricación y montaje a terceras empresa localizadas en China, a fin de cuentas allí se fabrican la inmensa mayoría de productos que compramos hoy en día, allí o en alguno de sus países vecinos como India, Tailandia o Pakistán.

Sin embargo para el redactor del artículo Sexo a escala industrial, publicado en Abc.es, la visita a la fabrica de la compañía Danny en Guangdong ha resultado una experiencia un tanto chocante… a lo largo del artículo nos trata de transmitir por activa y por pasiva lo terrible que es el uso de este tipo de artilugios sexuales y lo fría que es una de estas fabricas. Imagino que antes de visitarla se había creado en su cabeza la idea de que iba a visitar la casa Playboy en China, donde cientos de jovencitas chinas, poseídas por la lujuria y el desenfreno, montaban juguetes eróticos, mientras otras tantas los iban probando antes de embalarlos… al menos eso me lleva a pensar esta frase suya:

Los envases de dichos productos siempre muestran como reclamo imágenes eróticas de modelos lascivas y sugerentes, la dura realidad es que el proceso de producción no puede ser más frío, aséptico e industrial.

O esta otra:

Decenas de jovencitas ensamblan mecánicamente y sin ninguna risita avergonzada o maliciosa los artilugios, que después desinfectan con alcohol antes de almacenarlos en sus respectivos envases.

Quizás esperaba que las jovencitas fueran con orejitas y colas de conejo, o vestidas con un simple bikini… La idea está bien como fantasía erótica, pero nada más, una fábrica es una fábrica, ya sea de batidoras, de móviles o de vibradores… y obviamente cuando ya has montado más de 1000 iguales como que aquello ha perdido completamente el erotismo y la gracia, y no es mas que una pieza de silicona equipada con un motor vibrador.

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Pervirtiendo musulmanes

Adan y Eva version musulmana

Son muchos los países donde impera la religión musulmana, caracterizada por un fuerte arraigo a las tradiciones dictadas por el Corán. Sin embargo también muchos de estos países por unas y otras razones tiene un menor desarrollo económico y por tanto son candidatos a albergar fábricas deslocalizadas.

Este fin de semana se ha publicado en el diario el País un reportaje acerca de la deslocalización de empresas a nuestro vecino Marruecos, algo que viene siendo habitual desde hace años, entre otras cosas por deseo expreso del propio gobierno marroquí en atraer éste tipo de empresas con idea de diversificar su mercado laboral.

Sin embargo dentro del grupo de empresas que ofrecen servicios vía telefónica tenemos las empresas que ofrecen líneas eróticas y contenidos multimedia para teléfonos móviles. En el caso del reportaje se trata de empresas que ofrecen estos servicios al mercado francófono y por tanto necesitan de marroquíes dispuestos a hablar de sexo y poner cachondos a franceses y belgas que están a miles de kilómetros.

Si bien existen empresas que optan por países como Senegal, Islas Mauricio o incluso Israel; muchas acaban decantándose por Marruecos dada su estabilidad política, sus buenas infraestructuras para este tipo de negocio y la posibilidad de encontrar personas que hablan el idioma perfectamente y sin acento.

Sin embargo esto crea al mismo tiempo un conflicto con los valores morales que imperan en el país, al punto que muchos de ellos ocultan su situación laboral a pesar de estar ganando un buen sueldo. Es un poco como la historia de la fábrica de productos sado en Pakistan, salvo que en este caso saben perfectamente lo que hacen.

Resulta ciertamente surrealista, pero es una muestra de cómo por dinero se pueden llegar a pervertir culturas más tradicionales. No pienso que sea malo, porque a fin de cuentas nadie les obliga a trabajar y tampoco están explotados, de hecho tienen sueldos y condiciones laborales mejores que muchos de sus compatriotas, simplemente da que pensar…

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