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Bondage, 7 accesorios para expertos

El bondage puede ser divertido como juego sexual, pero si te acaba enganchando vas a necesitar ciertos accesorios para poner en práctica determinados juegos extremos. Me refiero a personas que van más allá de un antifaz y unas simples esposas, aquellos que fantasean con fustas y látigos de cuero, con inmovilizar y suspender en al aire a otra persona.

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Azotes en las nalgas a cámara lenta

¿Has oído hablar de la disciplina inglesa? O quizás alguna vez has sentido o disfrutado de unos azotes con tu pareja? Entonces probablemente quedes hipnotizado por este video a cámara lenta donde un par de mujeres se entretienen dando unos azotes en las nalgas, a mano y con diferentes accesorios.

En principio el vídeo es sin audio, lo cual nos permite poner de fondo la banda sonora que más nos guste, yo he optado por un piano de Chopin (Nocturne op. 9 no. 2), aunque igual el Danuvio Azul de Johann Strauss le da ese toque lúdico y sarcástico que sublima la acción, menudo espectáculo ver esa descarga sobre las nalgas y como la piel y la carne tiemblan tras el azote.

Para los amantes de este tipo de prácticas es sin duda todo un deleite, y para los que quieren aprender como azotar también puede ser una pequeña guía introductoria. La azotadora se recrea primero con un látigo de varias colas, luego con fustas, y finalmente con la mano estando la otra mujer recostada sobre las rodillas, no hay más que ver la expresión de su cara, sin duda lo está disfrutando.

Pero no digo más, ahí va el vídeo con los azotes en las nalgas a cámara lenta:

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Spanking: Pala de cuero para dejar marca

Palas spanking de Sportsheets

No son pocos los que en la intimidad han soltado algún que otro azote o nalgada para liberar tensión o por pura excitación. Si nunca antes has probado te recomiendo que eches un vistazo al artículo Spanking: primeros pasos o azotes, antes de lanzarte a usar una pala de cuero como esta.

La palas, que en inglés se las conoce como paddles o slappers, son un accesorio para spanking que causan picor o escozor al azotar la piel, son el complemento perfecto para cambiar el rosado de las nalgas inocentes al rojo furioso de unas nalgas calientes.

Realmente se trata de un juguete seguro, lo único es que hay que ir con un poco de cuidado y tener alguna noción sobre técnicas de spanking. Azotar por azotar cualquiera lo hace, pero aquí se trata de azotar para disfrutar, no sólo el que da sino también el que recibe.

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Spanking: primeros pasos o azotes

Esperando los primeros azotes

Así que quieres repartir unos cuantos azotes, por ahí has visto u oído algo sobre el spanking o quizás tu pareja te ha propuesto ponerte las nalgas bien rojas y calentitas. Pues si eres nuev@ en esto te propongo unos primeros pasos básicos antes de lanzarse dar nalgadas con reglas, látigos y fustas.

Te cuento que es una práctica de lo más normal, mucha gente disfruta siendo azotada, sin embargo sigue siendo una afición un poco tabú. No necesariamente va ligado al sadomasoquismo, depende de cómo lo practiques y de la intensidad o seriedad que quieras darle al asunto.

Antes de empezar. Lo que si te recomiendo es que no empieces a azotar hasta que estéis completamente excitados. El golpe en si y sin más no excita a cualquiera; sin embargo cuanto más excitados, más receptivos somos al dolor erótico. Como es lógico cuando pare o decaiga la excitación es mejor que pares de azotar… pero comencemos por el principio:

Posturas. Algunas posturas sencillas pueden ser ligeramente inclinado y apoyando las manos de tu pareja en la pared o simplemente de pie de espaldas a ti. Puedes empezar pasando tus dedos suavemente sobre las nalgas, hacer unas cosquillas o caricias, hasta que vas ubicándote y al mismo tiempo tu pareja temiendo que se le viene el primer azote.

Es sin duda un momento tenso para el recibe y excitante para el que da, puedes empezar dando un azote en la nalga que tengas más cerca. Lo suyo es empezar suave, así que ahueca ligeramente tu mano manteniendo los dedos juntos y azota sin mantener la muñeca rígida, esto amortiguará el golpe.

Primeros azotes. Procura que los primeros azotes sean más una palmada que una cachetada, una vez dada masajea la zona y si quieres también los genitales. La confusión sensorial del que recibe será notable, entre el picor del azote y la excitación de las caricias en los genitales.

Una vez dado el primero comienza el juego, no dejes pasar más de 5 segundos entre un azote y el siguiente. Apunta a la zona baja del trasero ya que hay más carne y ve poco a poco incrementando la potencia y firmeza de los azotes. Varia también la presión, frecuencia y lugar donde azotas.

Experimenta. Puedes probar a dar el azote y mantener la mano sobre la piel por uno o dos segundos, notarás como se calienta la piel. Frota, acaricia o lame lascivamente la zona antes de propinar otro. Si tienes un vibrador a mano puedes proponerle que lo sujete entre las piernas con sus muslos, aumentará aún más la excitación.

Si quieres que la cosa derive en una tórrida sesión de sexo puedes calmar y refrescar las nalgas con la ayuda de un cubito de hielo. Simplemente te lo metes en la boca y comienzas a lamer y besar con tus fríos labios y lengua sus nalgas, pasando a la zona genital y finalmente devorando todo el cuerpo. Ahora si suena interesante esto del spanking ¿no? 😉