Tantra y mitos sobre sexo tántrico (Parte I)

Tantra

El tantra es una tradición esotérica de ciertos países asiáticos tan diversos como China, India o Japón. Hoy en día es por ejemplo una de las tendencias del hinduismo y la práctica principal en el budismo tibetano; sí sí ahí donde los veis tan tranquilos ellos en medio del Himalaya se dedican aprender y practicar el tantra, de hecho se supone que se originó allí hace cientos de años.

En occidente fruto de nuestro modo de vida, siempre con prisas y queriéndolo todo para ya, hemos creado un pequeño monstruo que tergiversa el tantra practicado en los países orientales. Realmente no se trata de unas prácticas orientadas al sexo, o simplemente para conseguir erecciones más prolongadas, ni orgasmos infinitos; el tema es bastante más espiritual y encaminado al auto control.

No obstante, como nos vieron con ganas de esforzarnos por mejorar nuestras aptitudes sexuales lo han catalogado como neotantra, o al menos eso comenta la wikipedia, yo es la primera vez que lo oigo. Así que mejor quitarse de la cabeza que el tantra implica sesiones maratonianas de sexo; se trata de una práctica mucho más profunda y ligada en cierto modo al budismo y al yoga.

Está influenciado por el yoga en cuanto a la concentración, las posturas y las técnicas de respiración, y del hinduismo por ejemplo por la evocación de mantras (silabas, palabras o frases sagradas) para invocar a diferentes dioses o alcanzar diferentes estados espirituales. De hecho cada discípulo recibe del gurú su mantra personalizado.

Aunque la cosa es bastante compleja, dados sus múltiples orígenes, existen diferentes prácticas, así encontramos por ejemplo en el hinduismo el tantra de la mano derecha y el tantra de la mano izquierda. El primero, también conocido como tantra blanco, está más enfocado en la práctica de mantras, meditación, veneración y posturas de yoga; el segundo, también conocido como tantra rojo, autoriza las prácticas sexuales y el consumo de carne.

Dentro del budismo también encontramos el tantra, pero como una práctica que busca un desarrollo de la sabiduría y de la compasión, aunque llegados a ciertos niveles nos volvemos a encontrar con las prácticas sexuales para alcanzar los objetivos espirituales.

Y dentro de otras tantas tradiciones esotéricas orientales también damos con otras variantes del tantra, y como comentaba, no es raro que algunos monjes tántricos empleen mujeres como diosas para practicar el coito, no por placer, sino como una manera de entrar en los procesos y la estructura del universo.

Francamente desde un punto de vista excéptico-occidental la cosa suena a cuento chino, nunca mejor dicho, como si tratando de colarte el rollo espiritual el monje quisiera aprovecharse. De hecho en occidente ha tomado cierta mala fama por pequeñas sectas que se aprovechan de la buena fe y la ignorancia para abusar sexualmente.

Esto es una lástima, ya que se supone que debe ser un aprendizaje que nos ayude a conocernos mejor física, emocional y espiritualmente. Donde la idea sería prolongar el estado de éxtasis, obviando en cierto modo la estimulación directa y siendo el orgasmo un objetivo secundario.

Continuar leyendo Tantra y mitos sobre sexo tántrico (Parte II)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.