Tener relaciones sexuales con robots

relaciones-sexuales-robotsYa hay psicólogos que piensan que en la segunda mitad de este siglo tener relaciones sexuales con robots será algo de lo más normal, concretamente Helen Driscoll estima que en los próximos cincuenta años empezaremos a mantener relaciones con ellos e incluso nos podemos enamorar.

Helen Driscoll es una psicóloga especializada en sexualidad de la Universidad de Sunderland en el Reino Unido, quizás no pensó que sus comentarios fueran a tomar tal trascendencia, porque de hecho las relaciones sexuales con robots es un tema que ya hemos visto en algunas películas (Her con Joaquin Phoenix) y series (el capítulo Be Right Back de Black Mirror), y además la complejidad que están alcanzando algunos juguetes eróticos y su capacidad para proporcionar placer hacen que sea una teoría bastante razonable.

Sus comentarios surgieron a raíz de un debate sobre los avances tecnológicos en la fabricación de muñecas sexuales, cada vez más reales y cada vez más interactivas, por lo que no es descabellado pensar que en un futuro próximo la mejora de la inteligencia artificial sea capaz de igualar e incluso mejorar las experiencias sexuales humanas.

¿Sexo a demanda, sin compromiso y sin riesgo a que nos hagan daño?, estas pueden ser algunas de las ventajas, está claro que una máquina no se cansa, depende de cómo esté programada no tiene porqué esperar una relación estable, y si se atiene a la primera regla de la robótica: Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño; tenemos el placer asegurado.

Por ahora lo más similar es la realidad virtual para adultos, es decir, películas grabadas desde el punto de vista del actor o actriz que nos permiten sumergirnos en excitantes realidades empleando unas gafas de realidad virtual como las Oculus Rift. Sin duda es una experiencia más intensa que el cine para adultos, pero queda lejos del sexo con robots.

Según la psicóloga: “No deberíamos asumir de forma automática que las relaciones virtuales tienen menos valor que las relaciones en el mundo real. El hecho es que muchas personas se enamoran de personajes ficticios aunque no tengan ocasión de encontrarse e interactuar”.  […] Además, algunas personas empiezan a preferir el sexo virtual mejorado tecnológicamente al sexo con humanos, también vemos cada vez más personas que viven solas y pasan más tiempo en realidades virtuales”.

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