Deseo sexual normal

El deseo sexual es parte importante cuando queremos intimar con otra persona, tradicionalmente se ha hecho pensar a la sociedad que las mujeres tenían un menor deseo sexual, y actualmente esta teoría está siendo hecha añicos, ya que cada vez más hombres acuden al médico para ver si tienen algún problema o es que su pareja se volvió ninfómana.

Cierto es que a partir de ciertas edades muchas mujeres comienzan a perder interés en las relaciones sexuales, y que se estima que la falta de deseo sexual o anafrodisia afecta a una de cada diez mujeres, pero al mismo tiempo esto quiere decir que 9 de cada 10 tiene deseos sexuales en mayor o menor medida.

Señoras y señores, el deseo sexual femenino ha estado siempre ahí, lo que pasa es que culturalmente no siempre ha estado bien visto. Ahora que hemos eliminado gran cantidad de prejuicios, ahora que es tan fácil informarse sobre sexualidad, y ahora que es tan sencillo comprar juguetes eróticos, muchas más mujeres descubren y experimentan su sexualidad con mayor profundidad, y una vez descubiertos estos intensos placeres, ¿por qué reprimirse?.

En ocasiones, cuando uno de los dos miembros de la pareja tiene un mayor deseo sexual que el otro, es el más ardiente el que sale perdiendo, y el otro el que gana, dado que este último tendrá sexo siempre que quiera, mientras el más ardiente de los dos en ocasiones se sentirá rechazado o frustrado por tener tantas ganas de sexo. También puede ocurrir que el menos ardiente se llegue a sentir culpable por no tener ganas, e incluso que ceda en más de una ocasión y tenga relaciones sexuales sin ganas.

Por lo general, mientras la situación sea la tradicional, es decir, que el hombre tenga más deseo que la mujer, entonces no suele haber demasiados problemas, ambos consideran que están dentro del guión habitual, sin embargo cuando se invierten los papeles la situación les desconcierta y empiezan haber problemas por todos lados.

En cualquier caso, parece que se está dando la vuelta a la tortilla, y que ahora les toca a los hombres asumir que son ellas las que pueden tener un mayor deseo sexual, y ellos los que se ven limitados. Pero tampoco nos volvamos locos, hay tantas formas de dar placer a una mujer que resulta del todo absurdo empezar a tomar toda clase de estimulantes sexuales con tal de satisfacerla con múltiples coitos diarios.

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