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Falta de deseo sexual

Con frecuencia pensamos que la falta de deseo sexual se debe a razones externas, y sin embargo también hay que entender que para algunas personas el sexo no es una prioridad, o al menos algo no tan importante como para tu pareja, sea hombre o mujer.

El que una persona no sienta ese ardor o deseo sexual no significa que luego no vaya a disfrutar del sexo, simplemente no sienten esa necesidad que les lleva a tomar la iniciativa, lo cual en si no es un problema, pero puede crear ciertas dudas en su pareja.

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Deseo sexual normal

El deseo sexual es parte importante cuando queremos intimar con otra persona, tradicionalmente se ha hecho pensar a la sociedad que las mujeres tenían un menor deseo sexual, y actualmente esta teoría está siendo hecha añicos, ya que cada vez más hombres acuden al médico para ver si tienen algún problema o es que su pareja se volvió ninfómana.

Cierto es que a partir de ciertas edades muchas mujeres comienzan a perder interés en las relaciones sexuales, y que se estima que la falta de deseo sexual o anafrodisia afecta a una de cada diez mujeres, pero al mismo tiempo esto quiere decir que 9 de cada 10 tiene deseos sexuales en mayor o menor medida.

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Deseo sexual a los 40 y en adelante

Cuando vamos llegando a los 40 y en adelante, ya no damos al sexo la misma prioridad en nuestra relación que cuando empezamos. Ahora estamos demasiado cansados, o nos falta tiempo, posiblemente porque estamos ocupados haciendo malabares para poder dedicar tiempo a los niños y cumplir en el trabajo.

Puede sonar un poco frío o calculador, pero en estas etapas de la vida puede funcionar el que planifiquemos un tiempo cada semana en el que ambos podáis reencontraros como amantes, y no sólo como pareja que afronta el día a día y educa a sus hijos lo mejor que puede. Puede que incluso al llegar el momento no se tengan ganas, no pasa nada, una vez que comencemos con los roces, las caricias y masajes casi siempre se acaba despertando nuestro deseo sexual.

No te preocupes por la falta de espontaneidad, porque también el prever y planificar unos momentos íntimos con tu pareja puede ser excitante, incluso aunque luego no salga exactamente como estaba previsto. El hecho de recordarle a tu pareja de forma pícara que se acerca el momento también puede ser un juego sexual, una provocación que la incite y despierte su deseo sexual.

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